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Negocios Tiempo de lectura aproximado: 18 min · 21.08.2026

Alternativas a Moodle: qué comparar antes de decidir

Compare la plataforma por el registro, el vencimiento y la extracción, no por las marcas de las diapositivas. Moodle es un candidato, no la opción por defecto.

Ilustración: una ventana del navegador con un libro frente a un documento — la elección entre un curso y un registro, antes del nombre de la plataforma.

Compare la plataforma por el registro, el vencimiento y la extracción, no por las marcas de las diapositivas. Moodle es un candidato, no la opción por defecto.

Imagine una reunión en la que dos proveedores muestran la misma diapositiva: catálogo de cursos, barra de progreso y una marca verde junto a la palabra «SCORM». Al cabo de cuarenta minutos sigue sin saber si el sistema podrá decir dentro de un año que a Inés se le acaba en marzo la instrucción periódica, que Juan abrió el curso y no lo completó, y que esa fila se puede sacar en un formato que lea otro, no solo el soporte de este proveedor. Cómo comparar alternativas a Moodle, en este punto, no es una pregunta sobre qué botón parece más moderno, ni sobre qué marca es el mejor LMS de este año: es la pregunta de qué compara usted antes de que alguien le venda un nombre.

Escribimos este artículo porque implantamos Moodle en escuelas, instituciones y empresas, y porque quienes llegan a nosotros han visto ya, las más de las veces, tres demostraciones y siguen sin poder explicar al consejo en qué se diferencia un sistema de otro. La respuesta «tome Moodle» no es aquí la opción por defecto, porque Moodle es un candidato que sabemos implantar, no la prueba con la que empezar. La prueba empieza antes: escriba en una sola página a quién le corresponde completar qué curso antes de qué fecha, dónde se guardará ese registro dentro de tres años, y si podrá llevárselo si el proveedor desaparece, y solo entonces compare productos.

Qué es un sistema de gestión del aprendizaje y cuándo hace falta de verdad ya lo hemos escrito aparte, y este artículo empieza donde aquel termina: usted ya sabe que la carpeta y la hoja de cálculo ya no dan abasto, y ahora tiene que elegir qué plataforma poner en su lugar, no comprar el nombre que mejor queda en la tabla de la licitación.

La comparación empieza antes de los nombres de producto

La comparación que arranca con los nombres de producto termina antes de haber empezado, porque la tabla muestra lo que el fabricante ha nombrado, no lo que usted podrá demostrar dentro de un año. Dos proveedores pueden marcar las mismas columnas (matriculación, cursos, informes, estándares) y, aun así, en un sistema «finalizado» significa que se abrió el archivo y en el otro que se cumplieron las condiciones que usted mismo ha escrito, y esa diferencia no la ve el Excel de la licitación, porque en las dos columnas está la misma palabra, de modo que si en ese momento usted elige por la marca o por el número de diapositivas, está comprando una presentación, no un registro.

Las consecuencias son más caras que la sensación de haber elegido mal, porque después de firmar el contrato usted ya no compara, usted mantiene, y si resulta que en la columna de la fecha de caducidad no había fecha de caducidad, sino una nota de que «eso se puede poner en la implantación», ha comprado un trabajo que la demostración escondía detrás de la lista de funciones. Ese trabajo, al cabo de un año, es más caro que cualquier diferencia de licencia, porque es una persona que mantiene juntos el sistema y la hoja de cálculo, y lo hemos visto las veces suficientes para dejar de creer en la tabla en la que todos los candidatos están en verde.

Por eso el primer objeto que comparar no es el producto, sino el trabajo que el sistema tiene que hacer sin que usted esté delante, y empieza con una sola página en la que están escritas tres cosas: qué persona, qué curso, qué fecha; qué ocurre cuando la fecha ha pasado; y qué extraerá usted si mañana cambia de proveedor. Si esa página queda vacía o solo dice «que haya una plataforma moderna», todavía no tiene nada que comparar, y la demostración solo llenará el vacío con palabras ajenas, pero si la página está llena, puede pedir que cada candidato la muestre en pantalla con las palabras de esa página, no con las del proveedor.

Aplicamos este orden contra nosotros igual que contra los demás, porque también Moodle puede parecer la respuesta allí donde la respuesta es una carpeta, y también Moodle puede parecer una exageración allí donde la respuesta es una obligación con plazo. El artículo sobre cuándo hace falta de verdad un sistema de gestión del aprendizaje sigue al lado, y este texto no lo reescribe: aquí damos por hecho que usted ya ha cruzado ese umbral, y hablamos de qué comparar a continuación, no de si el umbral existe.

Qué está comparando de verdad

La palabra «plataforma» designa en este mercado al menos tres cosas distintas, y las venden las mismas personas: la primera es un sistema en el que la organización decide qué tiene que aprender cada cual y lleva la cuenta del cumplimiento hasta una fecha que se puede comprobar; la segunda es una biblioteca o un centro de contenidos en el que la persona elige qué ver y el sistema recomienda, pero no impone; la tercera es una herramienta de clase en la que el profesor reparte tareas, recoge trabajos y pone notas, y que conoce el ritmo del semestre, no la fecha de caducidad del certificado de un empleado. Si compara esas tres cosas como una sola categoría, está comparando un martillo con una estantería porque los dos tienen madera.

Google, en su texto de ayuda de Classroom, muestra una herramienta escolar (clases, tareas, calificaciones, y los padres pueden recibir un resumen por correo del trabajo del hijo), y eso no es un insulto al producto: es lo que el fabricante ha escrito en la primera frase. Microsoft llama a Viva Learning, en su documentación, un centro de aprendizaje en Teams en el que se puede descubrir, recomendar y ver contenido de las bibliotecas de la organización y de los socios, y en su lista de preguntas frecuentes dice con claridad que se diferencia de un sistema de gestión del aprendizaje porque reúne contenido de sistemas de origen, entre ellos de un LMS. Si usted compra un centro y cree que ha comprado el registro, al cabo de un año tendrá un catálogo bonito y la misma hoja de cálculo con la que empezó.

Las consecuencias de esta mezcla no son simétricas, porque la herramienta de clase en una empresa que necesita una fecha de caducidad se convierte en un sitio donde hay cursos pero no hay respuesta para el auditor, y el centro de contenidos que promete «aprendizaje en el flujo de trabajo» es útil para la cualificación voluntaria y del todo inútil si hay que demostrar que una persona concreta completó un curso concreto antes de una fecha concreta. Un sistema de gestión del aprendizaje impuesto a un centro que solo necesitaba tareas y calificaciones añade un mantenimiento que los profesores no piden, y ese mantenimiento, al cabo de un año, parece la razón por la que «el LMS no funciona», aunque lo que no funcionó fue la elección.

La prueba práctica es una sola pregunta, que se puede formular antes de cualquier marca: qué determina en el sistema que esta persona tiene que completar este curso antes de esta fecha, y dónde se ve esa decisión sin el comentario del proveedor. Si la respuesta es «el sistema recomienda» o «el profesor da una tarea a la clase», usted no está comparando sistemas de gestión del aprendizaje, sino una biblioteca con una clase, y eso puede ser lo correcto, pero entonces hay que llamarlo así, porque si no la tabla de la licitación le dará el tercer visto verde junto a una palabra que significa otra cosa.

Tres ejemplos elaborados: qué comparar entre alternativas a Moodle

El primer ejemplo es una empresa para la que la formación es una obligación, no una afición, y en Alemania el artículo 12 de la Ley de protección laboral exige al empresario instruir a los trabajadores de forma suficiente y adecuada al contratarlos, al cambiar las tareas, al introducir nuevos equipos de trabajo o una tecnología nueva, y repetir la instrucción con regularidad si hace falta, y en ese texto no se nombra ningún programa. En España el umbral es el mismo en su forma, y ya lo hemos expuesto en el artículo sobre cuándo hace falta el sistema: la ley pide un registro, no una pantalla. En este ejemplo merece la pena comparar si el candidato muestra a una persona concreta con un curso completado, otro atrasado y un tercero al que se le ha acabado el plazo, porque si eso no se puede mostrar sin tres informes y una hoja de cálculo, usted no ha comprado el registro.

El segundo ejemplo es un centro o un curso cuyo ritmo es el semestre, no el fin de un certificado, y Google Classroom es en esta forma un candidato honesto, porque hace lo que Google ha escrito: clases, tareas, calificaciones, y la edición Workspace for Education, según las condiciones del 7 de octubre de 2025, está pensada para instituciones educativas que cumplen los criterios de Google y para entidades sin ánimo de lucro. Classroom también se puede abrir con una cuenta personal de Google o con una cuenta Workspace de una organización, de modo que decir que «pertenece solo a las escuelas» sería falso; decir que está construido alrededor de la clase es lo que el fabricante muestra. Si su trabajo es la tarea y la nota, compararlo con Moodle por el número de plugins es una prueba peor que mirar simplemente si el profesor va a abrir esa herramienta el martes por la mañana.

El tercer ejemplo es una organización de formación que, después del curso, tiene que poder emitir un justificante y, al cabo de un año, mostrar quién lo recibió. En Francia, desde el 1 de enero de 2022, la organización que quiere fondos públicos o mutualizados necesita la certificación de calidad Qualiopi, y en ningún texto gubernamental que hayamos podido leer para este artículo se nombra un sistema de gestión del aprendizaje, porque la certificación pide un proceso que se pueda mostrar al auditor, no una marca de programa. En este ejemplo merece la pena comparar si el sistema da un justificante con el objetivo, el tipo y la duración, y si esa misma fila se puede sacar si mañana cambia de plataforma, porque de lo contrario habrá adquirido un editor de cursos bonito y habrá dejado la prueba en una carpeta.

En ninguno de estos tres ejemplos el ganador es automáticamente Moodle, Canvas o Classroom, y tampoco los ordenamos como «los mejores de 2026»: a una empresa con plazos le suele hacer falta el registro, a un centro con semestres le basta a menudo con la herramienta de clase, a una organización de formación le hace falta el justificante y una fila que se pueda extraer. Si su caso es una mezcla de dos ejemplos, escriba los dos trabajos en una sola página, en lugar de buscar el producto que en la diapositiva lo hace todo, porque el producto que en la diapositiva lo hace todo suele mostrar en la demostración la mitad que mejor queda.

Cinco preguntas que caben en cada demostración

La primera pregunta es sobre el registro, no sobre la pantalla, y Moodle ya distingue eso por sí mismo: el profesor puede poner criterios a una actividad, entre ellos que el material se haya visto, que se haya recibido una calificación determinada, o que el propio estudiante marque que ha terminado, pero la finalización del curso es una marca aparte, que reúne esos trozos. Si en la demostración solo le muestran que se reprodujo el vídeo, ha visto un diario, no un registro de competencias, así que pida una persona, un curso, tres estados, y mire cuánto tarda el proveedor en mostrarlos sin una explicación.

La segunda pregunta es la fecha de caducidad, porque sin ella los recordatorios, la recertificación y el informe a la dirección se quedan en un calendario que alguien lleva en la cabeza. En los sistemas baratos esta columna falta las más de las veces o está escondida detrás de un «eso se puede poner después», y «después» significa después del contrato, cuando usted ya no compara. Si el plazo no se puede mostrar hoy con su fecha, no es un tesoro oculto, es un trabajo que comprará aparte, y conviene saberlo antes de que el precio parezca pequeño.

La tercera pregunta es la extracción, y aquí la palabra «exportación» no es una respuesta mientras no se nombre el formato. 1EdTech Common Cartridge es un estándar con el que se pueden empaquetar materiales de aprendizaje y pruebas y llevarlos a otro sistema certificado, y la documentación de Moodle muestra ese camino como IMS Common Cartridge 1.1 en la copia de seguridad, no como la versión 1.4 más reciente, que sigue en estado de candidata, mientras que Canvas llama a la extracción del curso un archivo .imscc y lo vincula ella misma a Common Cartridge. Pida que saquen su curso real en esta misma hora e intenten abrirlo en otro sitio; si la respuesta es «eso lo haremos en la implantación», ya ha obtenido la respuesta.

La cuarta pregunta es de dónde sabe el sistema que esa persona es, para empezar, una persona suya, porque una plataforma de formación no es un registro de personal y no se convertirá en uno, y si a los nuevos empleados hay que matricularlos a mano en los cursos, usted ha trasladado la misma hoja de cálculo a una dirección nueva. La quinta es el informe que alguien va a pedir de verdad: cuántas personas de esta unidad llevan retraso en el curso obligatorio y cuándo se le acaba el plazo a cada una, no cuántos cursos se abrieron este mes. Si estas cinco preguntas se quedan sin respuesta, el resto de columnas (la aplicación móvil, la inteligencia artificial, la «interfaz moderna») pueden ir en la segunda fila, porque no sobrevivirán a la primera auditoría.

SaaS, instalación en su propio servidor, código abierto y trabajo a medida

La licencia y la implantación son dos líneas distintas, y mezclarlas es imaginar que un «Moodle gratis» es un proyecto barato. El código fuente de Moodle está disponible con GPL, y eso cubre la plataforma, no automáticamente cada plugin que alguien ha puesto en el mercado, porque cada uno tiene su licencia indicada, pero la palabra Moodle y los logotipos son marcas de Moodle Pty Ltd cuyo uso comercial exige autorización previa y por escrito. Eso significa que el programa se puede tomar, pero la marca no se puede poner en su propio rótulo como si usted fuera el fabricante.

MoodleCloud es el SaaS que ofrece el propio Moodle, con límites de usuarios publicados de 50 a 750 cuentas activas y un almacenamiento de 1 a 50 gigabytes, y el administrador del sitio no puede instalar allí sus propios plugins ni su propio tema, lo cual no es un insulto a la nube, sino lo que dice la página de soporte de Moodle para que la plataforma se quede sencilla. Si necesita un plugin que allí no está, la respuesta oficial es descargar el Moodle completo en su propio servidor o acudir a un socio certificado. Moodle Workplace es otra línea distinta, con licencia, no de código abierto, y solo disponible a través de los socios certificados Moodle Premium, y nosotros vendemos la implantación de Moodle 5, no Workplace como producto propio, así que conviene nombrar esa frontera a tiempo, para que usted no nos compre lo que no podemos entregarle con honestidad.

La instalación en su propio servidor da los plugins, el tema y las integraciones, y también da un mantenimiento que ya no comparte con miles de otros clientes de la nube. Moodle 5.2 salió el 20 de abril de 2026 y exige como mínimo PHP 8.3.0 y una de estas bases de datos: PostgreSQL 16, MySQL 8.4, MariaDB 10.11.0 o Microsoft SQL Server 2019, y se puede actualizar desde la 4.4 o posterior, pero Oracle, desde la 5.0, ya no está soportada. Las versiones mayores llegan en abril y en octubre; una versión ordinaria tiene doce meses de soporte general y dieciocho de correcciones de seguridad, una versión LTS tiene treinta y seis de soporte de seguridad, y en agosto de 2026 el LTS actual es el 4.5, con soporte de seguridad hasta el 4 de octubre de 2027, mientras que el siguiente LTS, el 5.3, está previsto para el 5 de octubre de 2026. Esas fechas son el calendario de Moodle, no una promesa nuestra, y hay que meterlas en el presupuesto antes de que la licencia parezca gratuita.

La capa a medida encima del producto es la tercera línea, no la opción por defecto, y la frase que hemos escrito en la FAQ del servicio sigue valiendo aquí: si el proceso encaja en una herramienta estándar, tome la herramienta estándar, saldrá más barato, y un sistema a medida se justifica cuando el proceso es su competitividad o las soluciones estándar exigen demasiadas concesiones. La implantación de un sistema Moodle nuevo con nosotros empieza desde 15.000 € y suele ocupar 6–14 semanas, y eso es un «desde», no una factura; el mantenimiento de un entorno existente tiene una tarifa horaria de 50 €. El precio de partida de un sistema no estándar con nosotros es desde 8.000 €, y eso no es el argumento de que construir sale más barato que Moodle, porque son los precios de partida de dos trabajos distintos. Cuando esta prueba lleva a la elección entre un producto estándar y una construcción, no entre dos plataformas de formación, eso está escrito aparte en el texto sobre producto estándar o software a medida.

Cómo leer la columna «soporta SCORM» y «soporta LTI»

La columna en la que todos los candidatos están en verde es el sitio más útil para detenerse, porque la frase «damos soporte a LTI» sin número de versión no es una respuesta: 1EdTech certifica ahora LTI 1.3 y LTI Advantage, y LTI 2.0 parece por el número más reciente, pero está entre las versiones cuyo soporte ha terminado. Qué número ha caducado y cuál sigue en vigor ya lo hemos escrito en el artículo vecino; aquí basta con pedir la versión por escrito, porque es una sola línea que más adelante decide si la siguiente herramienta externa se engancha en una hora o como un proyecto nuevo.

En el lado de SCORM, la documentación de Moodle dice que la 1.2 está soportada y que ha superado el conjunto de pruebas de conformidad ADL 1.2.7, y que Moodle no soporta SCORM 2004, aunque una parte de la API básica está implantada y algunos paquetes 2004 pueden parecer que funcionan. Eso no es la promesa de que 2004 «no funciona nunca», ni la promesa de que 1.2 funcionará en su archivo concreto, de modo que la única comprobación que aquí dice algo es subir su curso real durante la demostración, no la diapositiva en la que está el nombre del estándar. Un número de versión más alto no es un indicador de calidad mientras el archivo no se haya abierto.

El catálogo TrustEd Apps de 1EdTech es una lista oficial de productos que el consorcio ha revisado, comprobado o certificado, y es una fuente útil que no ha redactado el propio vendedor. Que un producto no esté allí no es un juicio de que sea peor, porque tampoco están los que ni siquiera se han presentado, y en la lista puede haber productos no certificados si hay datos de comprobación, de modo que el catálogo es una pregunta que conviene formular por escrito, no un sello con el que excluir a un candidato de la tabla. Cinco minutos en esa lista siguen diciendo más que cincuenta diapositivas, si usted lee lo que hay, no lo que le gustaría ver.

Aquí no volvemos a leer estos estándares como un manual, porque ya lo hemos hecho en el artículo vecino, y aquí basta una frase que se puede poner en la tabla de la licitación en el sitio donde ahora hay un visto: nombre la versión, muestre nuestro archivo, sáquelo. Si el proveedor no puede hacerlo en esta hora, la columna «soporta el estándar» le ha dado una sensación, no un hecho, y la sensación es lo peor que se puede comprar con el dinero de un sistema de formación.

Cuando la respuesta honesta es Classroom, Teams o una carpeta

La respuesta honesta es Classroom allí donde el trabajo es la clase, la tarea y la calificación, y donde usted no pide al sistema que, al cabo de tres años, demuestre la fecha de caducidad de una persona que ya está en otra unidad. Google lo ha escrito en la primera página de ayuda, y nosotros no lo hacemos pasar por «un LMS de mentira», porque eso sería nuestro eslogan, no su frase. Si los profesores ya viven en los documentos y el calendario de Google, otro sistema con su propio inicio de sesión es a menudo una peor decisión pedagógica que el hecho de que la tarea se haga.

La respuesta honesta es Teams y Viva Learning allí donde el trabajo es encontrar, recomendar y ver contenido en el flujo de trabajo, y donde la fila de cumplimiento, si hace falta, se queda en el sistema de gestión del aprendizaje del que Viva puede recoger el contenido. Microsoft mismo dice que la sincronización de tareas y de finalización con un LMS conectado no está incluida en el paquete de Microsoft 365 y que va en el conjunto aparte de Viva Learning o de Viva, y además Viva no está pensada para niños ni estudiantes, y las licencias solo se pueden asignar a personas a partir de dieciocho años. Si compra Viva pensando que ha comprado el registro, ha comprado la puerta de una biblioteca y ha dejado el registro donde estaba.

La respuesta honesta sigue siendo la carpeta y la hoja de firmas allí donde hay quince personas, un solo curso y un solo plazo al año. Ya lo hemos dicho, y aquí lo repetimos solo para que este artículo no parezca una razón encubierta de comprar un sistema de todos modos. Si en este punto se siente culpable de que «todo el mundo lleva tiempo en una plataforma», eso no es una prueba: la prueba es si alguien, el trimestre que viene, le va a formular una pregunta a la que la carpeta no puede responder, y si esa pregunta no existe, el sistema resolverá un problema que usted no tiene.

Decimos estas tres respuestas en voz alta, porque si no la comparación se convierte en que cada candidato es «casi Moodle», y entonces la única victoria que podemos vender es nuestra implantación. A veces el servicio más caro que podemos venderle es el que usted no necesita, y esta frase sigue en pie también cuando significa que el encargo de esta semana no es nuestra línea de Moodle. Más vale perder una implantación en la que habría que mantener un sistema vacío que ganar un cliente que, al cabo de un año, pregunta por qué tiene una plataforma en la que nadie pulsa el botón.

La hora que decide, antes del contrato

Toda la página anterior no sirve de nada si en la demostración usted mira el curso del proveedor con los datos del proveedor, así que lleve un curso real en el formato en el que ya lo tiene hoy (un paquete SCORM 1.2, un vídeo con un test, o siquiera el mismo PDF que la gente recibe ahora por correo) y pida que lo pongan en el entorno de pruebas en esta hora, no «al empezar la implantación». Si el entorno no está listo para su archivo, no está listo para su trabajo, y ese es el hecho más barato que se puede obtener en este proyecto.

La otra mitad de esa misma hora es una persona nombrada, no un «alumno de demostración», sino una fila que se parezca a su lista de personal: nombre, unidad, curso, plazo. Pida que muestren que esa persona ha completado un curso, tiene otro atrasado y un tercero con el plazo vencido, y pida el informe que usted enseñaría a la dirección, no cuántos vídeos se abrieron este mes. Si para esa vista hacen falta tres pantallas y una explicación, después del lanzamiento vivirá en esas mismas tres pantallas, solo que ya con el contrato en el bolsillo.

La tercera acción es la extracción: pida que saquen ese mismo curso y nombre el formato que quiere ver (una copia de seguridad de Moodle, IMS Common Cartridge 1.1, un .imscc de Canvas), y después pregunte qué llevará ese archivo: materiales, pruebas, enlaces LTI o solo títulos. Common Cartridge no promete que el proceso se mude con el archivo, igual que una exportación no promete que en el otro sistema el curso se abra igual. Lo que usted compra en ese minuto es honestidad: el proveedor que muestra las pérdidas es más útil que el que promete que no habrá ninguna.

Si alguna de estas tres cosas se aplaza a la «fase de implantación», usted ya no está comparando plataformas, sino que ha empezado un proyecto con un proveedor al que todavía no ha elegido, y esa es la forma más cara de elegir, porque después cada desajuste parece un requisito suyo, no un agujero de sus diapositivas. La hora anterior al contrato es el único momento en el que usted todavía puede levantarse e irse al siguiente candidato, sin decir que «ya hemos invertido».

Qué implantamos y qué diremos que no compre

Implantamos Moodle 5: un entorno nuevo desde cero o una migración desde 3.x y 4.x, con un tema en sus colores, con roles y categorías de cursos, con VPM (módulo de acceso unificado), eParaksts, LDAP o SAML allí donde ese es el identificador correcto, y con la conexión al registro de estudiantes o de personal para que las personas no nazcan en dos sitios. El trabajo empieza con una auditoría, después la configuración, después la personalización, después la formación de docentes y administradores, y, si hace falta un plugin, primero comprobamos si ya existe y solo entonces escribimos el nuestro. Todo eso lo hemos escrito en la página de implantación y mantenimiento de Moodle, y este artículo no lo convierte en otra tarifa.

No diremos que compre Moodle allí donde el trabajo es una clase en el entorno de Google, allí donde el trabajo es un centro de contenidos en Teams, y allí donde el trabajo sigue cabiendo en una carpeta. Tampoco diremos que MoodleCloud, con un tope de setecientos cincuenta usuarios y sin plugins propios, es lo mismo que Moodle 5 en su propio servidor, ni que Workplace es «el mismo Moodle con otro nombre», porque es un producto con licencia en otro canal. Si después de la hora de demostración resulta que su curso no se abre o que la extracción es una promesa, lo diremos, también cuando eso signifique que el presupuesto de esta semana se queda sin abrir.

Si usted ya vive en un sistema y la pregunta es si quedarse, la prueba es la misma, solo que contra el entorno actual, no contra la diapositiva. Quédese si el registro, el vencimiento y la extracción ya funcionan y el dolor es solo el color o una columna que falta y se puede poner sin reconstruir el núcleo. Cambie si ya mantiene una segunda verdad en la hoja de cálculo, si las actualizaciones ya no llegan, o si la extracción es un archivo que nadie ha abierto. La migración es, con nosotros, uno de los grupos de trabajo más frecuentes, y eso no es un argumento para cambiar de sistema solo porque sabemos hacerlo; es un argumento cuando el entorno actual ya no responde a las mismas cinco preguntas.

Antes de escribirnos, escriba esa página sin el nombre de ningún producto y marque cuál de las cinco preguntas de la demostración no puede responder hoy. Si la página está vacía, empiece por el artículo vecino, no por una implantación, pero si en la página hay un trabajo que la carpeta ya no sostiene, escríbanos, también cuando la respuesta más honesta sea no comprar lo que vendemos y quedarse con la herramienta que usted ya ha nombrado.

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Edijs Stikuts
Propietario · Webmasters
Borrador redactado con asistencia de IA; hechos verificados y contenido aprobado por Edijs Stikuts.
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FAQ

Preguntas frecuentes.

¿Cómo comparar alternativas a Moodle en una sola demostración?

Lleve un curso real, una persona nombrada y pida la extracción en esa misma hora, no «al empezar la implantación». El curso que esté en el formato en el que ya lo tiene hoy, la persona que se parezca a una fila de su lista de personal, y la extracción que sea un formato nombrado, no la palabra «exportación». Si el proveedor aplaza alguna de estas tres cosas a una fase posterior, usted ya no está comparando plataformas, sino que ha empezado un proyecto con alguien a quien todavía no ha elegido.

¿Es MoodleCloud siempre más barato que Moodle en su propio servidor?

No. El código fuente de Moodle no tiene coste, pero la implantación, el contenido, las integraciones y el mantenimiento sí, y MoodleCloud como SaaS llega con límites de usuarios publicados de 50 a 750 y sin posibilidad de instalar sus propios plugins. Moodle en su propio servidor da los plugins y el tema, y da también el calendario de versiones que usted mantiene. Con nosotros la implantación de un sistema Moodle nuevo empieza desde 15.000 € y suele ocupar 6–14 semanas, el trabajo sobre un entorno existente es 50 € por hora, y eso es nuestro precio de partida, no el precio de mercado.

¿Bastan Google Classroom o Microsoft Teams para la formación de una empresa?

Solo si el trabajo es una clase o un centro de contenidos, no una obligación con fecha de caducidad. El texto de ayuda de Google Classroom habla de clases, tareas y calificaciones, y Microsoft Viva Learning dice él mismo que reúne contenido de sistemas de origen, entre ellos de un LMS, no en su lugar. Si dentro de un año tiene que demostrar que una persona concreta completó un curso concreto antes de una fecha concreta, usted compra un registro, y el centro o la clase no se lo darán.

¿Qué pedir en el pliego que la tabla de funciones esconde?

Pida el número de versión de LTI, no un visto junto a la palabra LTI, y no deje LTI 2.0 como «más reciente» sin comprobarlo, porque el número engaña. Pida que suban su curso real en la demostración y que lo saquen en un formato nombrado. Pregunte de dónde vienen las personas, y pida el informe que alguien va a pedir de verdad: quién lleva retraso y cuándo se acaba el plazo. La columna «soporta SCORM» sin su archivo en pantalla es una sensación, no un hecho.

Ya tenemos Moodle. ¿Cambiar de sistema o quedarnos?

Quédese si el registro, la fecha de caducidad y la extracción ya funcionan, y el dolor es solo el color o una columna que falta y se puede poner sin reconstruir el núcleo. Cambie si la segunda verdad ya está en la hoja de cálculo, si las actualizaciones ya no llegan, o si la extracción es un archivo que nadie ha abierto. La migración es, con nosotros, un grupo de trabajo frecuente, y eso no es un argumento para cambiar de sistema solo porque sabemos hacerlo.

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